SIMPOSIO / SYMPOSIUM
25 - 28     /     10     /     2022
VALPARAISO - CHILE
&
Chaire UNESCO en démocratie, citoyenneté mondiale et éducation transformatoire
EN LÍNEA / EN LIGNE / ON LINE
Cátedra UNESCO en Democracia, Ciudadania Mundial y    Educación Transformadora
UNESCO Chair in Democracy, Global Citizenship and Transformative Education

Charmain Levy

EN - IS / SI

Urban citizenship and the urban commons

2022-10-26

Miércoles / Mercredi / Wednesday

4:30 PM

Hora / Heure / Time:

Valparaiso / Santiago  [ UTC-03:00 ]

PARTICIPANTES / PARTICIPANTS

Dan Furukawa Marques, Alice Mello, Françoise Montambeault, Martine El Ouardi.

In the past twenty years, major crises and shifts in the global and national economies have put pressure on urban environments as cities are pushed to play a more important role in the economy (Sassen, 1994). In many cases, this has negatively affected the quality of life for citizens which in turn has generated collective reflection involving both state and civil society actors on the desired urban commons as well as how to preserve or achieve it. This is especially the case concerning its impact on affordable housing, services, gentrification and collective identities. A good example of this is the recent promotion by political and economic elites of tourism as a driver of urban development. Mass tourism has intensified in recent decades due to the transformation of tourism into a major global industry, as well as to the shift from manufacturing-based capitalism to “post-Fordist” economies and the associated rise of urban industries based on consumption, culture, leisure (Novy & Colomb, 2019) and the experience economy (Pine & Gilmore, 1999; Lofgren, 2015). Another example, is the construction of mega-projects involving sports events (Olympics, World Cup) or regeneration of city centres or port areas, which have negatively impacted citizens’ well-being and the right to urban life (Lefebvre, 1996).

The city is, simultaneously, the field where new economic and social measures, as well as forms of governance, are implemented, and the actual place where new claims and struggles for rights, recognition and socio-spatial justice are mobilized. Urban citizenship embodies both contextual specificities and temporal transformations (Zavos et al., 2017). In response to these developments, citizens organize themselves in different ways and scholars use key concepts to understand the dynamics among different groups and between citizen groups and their urban environments. Urban citizenship is considered as membership and belonging to an urban community where one’s rights and access to the resources necessary to pursue urban living are guaranteed (Lund, 2011). It is shaped by the embodied intersections of socio-spatial differences involving gender, class, ethnicity and migrant status and materialities infrastructure (Sultana, 2020). According to Holston (2009: 12) Citizenship refers to the city as its public sphere and to rights-claims addressing urban practices as well as claims concerning residence, neighborhood life, infrastructure, transportation, and collective consumption. Citizenship is not only a finality but a process of inclusion at the local level and an expression of social and political participation involving the formulation of new claims as well as the defence of existing rights (Santiago et al., 2017).
The urban commons is not just a critique or contestation of forms of enclosure emerging through the increasing exploitation of cities that subjects them to a logic of exploitation without consideration of the quality of life of its inhabitants (Kratzwald, 2015, 26-7). Urban commons projects essentially act as a counterclaim to the privileging of exchange value over use value—or of profit over people—that has characterised dominant urban development practices in recent decades (Mayer, 2009). They represent a paradigm shift in urban governance and citizenship. This concept is based on the idea that public spaces, urban land, and infrastructure should be accessible and able to be used by, urban communities to produce and support a variety of goods and services central to the sustainability of those populations (Foster & Iaione, 2017). The key principles of this concept include sharing, collaboration, civic engagement, inclusion, equity, and social justice.

En los últimos veinte años, las principales crisis y cambios en las economías global y nacional han ejercido presión sobre los entornos urbanos a medida que las ciudades se ven obligadas a desempeñar un papel más importante en la economía (Sassen, 1994). En muchos casos, esto ha afectado negativamente la calidad de vida de los ciudadanos, lo que a su vez ha generado una reflexión colectiva que involucra tanto al Estado como a la sociedad civil sobre los bienes comunes urbanos deseados y sobre cómo preservarlos o lograrlos. Este es especialmente el caso de su impacto en la vivienda asequible, los servicios, la gentrificación y las identidades colectivas. Un buen ejemplo de esto es la reciente promoción por parte de las élites políticas y económicas del turismo como motor del desarrollo urbano. El turismo de masas se ha intensificado en las últimas décadas debido a la transformación del turismo en una importante industria mundial, así como al cambio del capitalismo basado en la manufactura a economías “posfordistas” y el auge asociado de industrias urbanas basadas en el consumo, la cultura, la el ocio (Novy & Colomb, 2019) y la economía de la experiencia (Pine & Gilmore, 1999; Lofgren, 2015). Otro ejemplo, es la construcción de megaproyectos que involucran eventos deportivos (Juegos Olímpicos, Copa del Mundo) o la regeneración de los centros de las ciudades o áreas portuarias, que han impactado negativamente el bienestar de los ciudadanos y el derecho a la vida urbana (Lefebvre, 1996).

La ciudad es, simultáneamente, el campo donde se implementan nuevas medidas económicas y sociales, así como formas de gobernanza, y el lugar mismo donde se movilizan nuevas reivindicaciones y luchas por los derechos, el reconocimiento y la justicia socioespacial. La ciudadanía urbana encarna tanto especificidades contextuales como transformaciones temporales (Zavos et al., 2017). En respuesta a estos desarrollos, los ciudadanos se organizan de diferentes maneras y los académicos utilizan conceptos clave para comprender la dinámica entre los diferentes grupos y entre los grupos de ciudadanos y sus entornos urbanos. La ciudadanía urbana se considera como membresía y pertenencia a una comunidad urbana donde se garantizan los derechos y el acceso a los recursos necesarios para llevar a cabo la vida urbana (Lund, 2011). Está conformado por las intersecciones encarnadas de las diferencias socioespaciales que involucran el género, la clase, la etnia y el estatus migratorio y la infraestructura de materialidades (Sultana, 2020). Según Holston (2009: 12), la ciudadanía se refiere a la ciudad como su esfera pública y a los reclamos de derechos que abordan las prácticas urbanas, así como los reclamos relacionados con la residencia, la vida de barrio, la infraestructura, el transporte y el consumo colectivo. La ciudadanía no es solo una finalidad sino un proceso de inclusión a nivel local y una expresión de participación social y política que implica tanto la formulación de nuevos reclamos como la defensa de los derechos existentes (Santiago et al., 2017).
Los comunes urbanos no son solo una crítica o contestación de las formas de cercamiento que emergen de la creciente explotación de las ciudades que las somete a una lógica de explotación sin consideración de la calidad de vida de sus habitantes (Kratzwald, 2015, 26-7). Los proyectos de bienes comunes urbanos actúan esencialmente como una contrademanda al privilegio del valor de cambio sobre el valor de uso, o de la ganancia sobre las personas, que ha caracterizado las prácticas de desarrollo urbano dominantes en las últimas décadas (Mayer, 2009). Representan un cambio de paradigma en la gobernanza urbana y la ciudadanía. Este concepto se basa en la idea de que los espacios públicos, el suelo urbano y la infraestructura deben ser accesibles y capaces de ser utilizados por las comunidades urbanas para producir y mantener una variedad de bienes y servicios fundamentales para la sostenibilidad de esas poblaciones (Foster & Iaione, 2017). Los principios clave de este concepto incluyen el compartir, la colaboración, el compromiso cívico, la inclusión, la equidad y la justicia social.

AFICHES DE LAS SESIONES / AFFICHES DES SÉANCES / SESSION POSTERS

Ciudadanía urbana y bienes comunes urbanos

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Urban citizenship and the urban commons

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Ciudadanía urbana y bienes comunes urbanos

Urban citizenship and the urban commons